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¡Apúntate a comer legumbres!

Las legumbres son uno de los grupos de alimentos más nutritivos que existen, y forman parte de nuestra dieta mediterránea, por lo que es muy recomendable incorporarlos a nuestra dieta por los grandes beneficios que tienen para nuestra salud:

  • Ricos en Hidratos de Carbono fuente principal de energía para nuestro organismo.
  • Constituyen el alimento de origen vegetal con más valor proteico.
  • Alto contenido en fibra, que nos beneficia para un buen funcionamiento intestinal, reduce el colesterol y favorece el control de la glucemia.
  • Son saciantes, su fibre exige una buena masticación y retrasa la digestión, por eso el apetito se mantiene a raya.
  • Son fuente de hierro, sobre todo las lentejas y garbanzos.
  • Bajo índice glucémico, esto es, elevan lentamente los niveles de glucosa en el organismo.
  • Son fuentes de vitaminas del complejo B.
  • Aportan calcio, magnesio, fósforo, yodo y potasio, minerales fundamentales para el funcionamiento neuromuscular.
  • Son de bajo costo económico pero de un elevado valor nutricional.
  • Se pueden cocinar de muchas maneras, permitiendo combinarlas con muchos alimentos dando lugar a una variedad muy amplia de comidas (ensaladas, guisos…)

¡Pon más legumbres en tu vida, tu salud te lo agradecerá!

 

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Ensalada de lentejas

Esta es una ensalada llena de nutrientes y contrastes de sabores, además de ser facilísima de hacer. ¡Que la disfrutes!

INGREDIENTES:

  • 400 grs de lentejas cocidas o un bote de lentejas
  • 2 tomates
  • 2 huevos
  • pepinillos en vinagre (a gusto)
  • 2 cdas de alcaparras
  • aceite de oliva virgen
  • vinagre
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PREPARACIÓN:

  1. Cocer las lentejas, o lavarlas bien con agua fría y escurrirlas (si son de bote).
  2. Cocer los huevos y picarlos.
  3. Rallar los tomates y reservar
  4. Cortar los pepinillos en rodajas
  5. Picar las alcaparras, unas dos cucharas.
  6. Hacer una vinagreta y salpimentar.
  7. Proceder al montaje: en una ensaladera colocar las lentejas, añadir  los tomates y remover bien. Añadir huevos, pepinillos y alcaparras, removiendo bien para que se mezclen los sabores. Por último, aderezar con la vinagreta. Dejar enfriar en la nevera para saborearla en su máximo esplendor y…¡a comer!

¡Siempre con tomate!

Los beneficios del tomate para la salud han sido conocidos por la humanidad desde hace siglos. Estos son solo algunos de ellos:

  • Fuente abundante de antioxidantes
  • Reduce el colesterol y protege al corazón
  • Fuente de vitaminas y minerales
  • Contrarresta el efecto del tabaco
  • Mejora la visión
  • Mantiene el intestino sano
  • Reduce la hipertensión
  • Mantiene la piel sana
  • Previene las infecciones del tracto urinario
  • Previene los cálculos biliares

Para cuidar tu salud, y porque está buenísimo, te invito a que empieces el día con este maravilloso sandwich de tomate, aguacate, albahaca y aceite de oliva. Un auténtico manjar…¡que lo disfrutes!:



sandwich tomate

5 semillas que curan el corazón

Son nutritivas, sanas y deliciosas..¡Apúntate a las semillas!

SÉSAMO

Posee una gran riqueza mineral. Dos cucharadas aportan el 28% del calcio que se requiere al día y el 25% de magnesio, hierro y manganeso.

NUECES

Podríamos decir que tal vez es el fruto seco más saludable, es el único rico en ácidos grasos omega-3. Tomar cinco al día protege el corazón.

PIPAS DE CALABAZA

Presentan nutrientes esenciales para las defensas. Ricas en zinc y vitamina E, de efectos antioxidantes. Su consumo regula el nivel de azúcar en sangre.

LINO

Estimula el tránsito intestinal y alivia los síntomas de la menopausia. Es una de las mayores fuentes de omega-3, debido al ácido alfa-linolénico que contienen.

ANACARDO

Posee algo menos de grasas que otros frutos secos y sus proteínas (18%), ricas en triptófano, son muy completas. Además, aporta zinc y selenio.

 

¿Te animas a recuperar tu vitalidad en primavera?

Llega el buen tiempo, el calendario va pasando y nos adentramos en la primavera: ese despertar del sueño invernal, del periodo de descanso. La primavera nos invita a asomarnos, estirarnos y crecer, como al desperezarnos cada mañana estirando brazos, tronco y piernas abriéndonos al día que tenemos por delante.

En esta época es importante potenciar la vitalidad con ejercicio físico. Nuestro cuerpo está diseñado para moverse desde nuestros orígenes. Nuestros antepasados vivieron como nómadas: cazaban, recolectaban, se protegían construyendo y manteniendo refugios y tenían que escapar de muchos depredadores cada día. Por aquel entonces, la actividad física simplemente no era opcional. Fuimos evolucionando pero la actividad física siempre estaba presente, hasta llegar a la actualidad, donde el cambio de vida es total: nos trasladamos en coche, la gran mayoría trabajamos sentados en la oficina una larga jornada laboral…en definitiva, hemos reducido en gran medida nuestra actividad física, contradiciendo así nuestra genética.

¡Vamos a cambiar este hábito e incorporar la actividad física en nuestra rutina diaria! No te propongo que le dediques mucho tiempo si no dispones de él, pero sí realizar algunos pequeños cambios que te harán muy bien: camina 30 minutos al día a un ritmo ligero, bájate una parada antes y camina un poco antes de llegar al trabajo, cómprate una cuerda y salta en casa (es un ejercicio muy completo), no utilices el ascensor, corre, baila con los amigos…y si tienes tiempo y ganas vete al gimnasio, practica yoga, pilates, zumba…cualquier cosa, lo que importa es MOVERNOS.

Los beneficios de hacer ejercicio, entre otros, son:

  • Disminuye el estrés
  • Mejora la circulación sanguínea
  • Aumenta la sensación de bienestar
  • Es un antidepresivo natural, estimula endorfinas
  • Fortalece los músculos
  • Mejora la digestión
  • Reduce la ansiedad
  • Mantiene el peso adecuado
  • Elimina toxinas y depura nuestro organismo
  • Elimina problemas de estreñimiento
  • Protege nuestro corazón
  • Estimula y conserva nuestro organismo saludable
  • Es un buen remedio contra el insomnio
  • y muchos más.

ANÍMATE A MOVERTE, NO HAY EXCUSAS PARA NO AUMENTAR TU VITALIDAD

 

Ensalada de habichuelas y zanahorias con vinagreta de naranja

INGREDIENTES

  • 500 gr de zanahorias frescas
  • 150 gr de habichuelas
  • 200 gr de queso fresco
  • 30 gr semillas de sésamo o de calabaza
  • 1 manojo de eneldo
  • 2 naranjas
  • 30 ml de vinagre de Módena
  • 70 ml de aceite de oliva
  • Un puñado de uvas pasas
  • Pimienta
  • Sal

PREPARACIÓN

1- Las zanahorias se pelan y se lavan, se cortan en bastones. Se escaldan 5 minutos en agua salada y acto seguido se introducen en agua fría con hielo para detener la cocción. El agua se reserva para la cocción de las habichuelas.

IMG_26412- Las habichuelas se lavan y se cortan en tiras finas o en diagonal sin los rabos. Se escaldan durante 5-7 minutos en el agua hirviendo reservada y se enfrían en agua con hielo. Deben quedar al dente con un color intenso y bien escurridas.

3- Se lavan las pipas de calabaza y se tuestan ligeramente en una sartén sin aceite y sin parar de remover hasta que se hinchen un poco. Lo mismo se hace con las semillas de sésamo si están sin tostar. Se depositan encima de un papel absorbente para que suelten su propio aceite.

4- En un bol se mezclan las verduras con el queso fresco desmenuzado.

IMG_26435- Se exprime el zumo de una naranja, se mezcla con el vinagre de Módena, se salpimienta y se añade poco a poco el aceite sin dejar de batir. La otra naranja se pela y se sacan los gajos retirando al máximo la piel. Se monta la ensalada con las verduras, las pipas y los gajos de naranja. Se pica el eneldo, se esparce por encima y se añade la vinagreta.

¡A disfrutar!

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¿Qué condiciona mi relación con la comida?

El otro día una cliente me hacía la siguiente pregunta en la consulta:

“¿ Qué condiciona mi relación con la comida?” 

Hay mucho que decir al respecto, la respuesta sería muy amplia y requiere de un conocimiento específico según cada persona. Aún así,  voy a responder de modo genérico, teniendo en cuenta que sería importante indagar luego en cada caso particular.

Podríamos decir que no sabemos exactamente cómo afectan los alimentos en nuestros cuerpos (físico, emocional y mental) ni la repercusión que tienen a largo plazo en nuestra salud integral. Con esto quiero decir que si a tu cuerpo físico no lo alimentas como debieras, esto dará lugar a un desequilibrio que puede afectar a los otros dos, repercutiendo en nuestra relación con la comida.

Yo soy partidaria del “mindful eating” (comer conscientemente) No sólo somos lo que comemos de forma rutinaria, sino también cómo comemos: sin disfrutar del momento, engullendo sin pensar siquiera lo que comemos. Yo te propongo “comer conscientemente” algo que puedes conseguir haciendo lo siguiente:

” Come lo que quieras, pero sólo si tienes hambre. Come despacio, saboreando lo que comes  y detente cuando estés llena”

En multitud de ocasiones no comemos para alimentarnos, sino para calmar ciertas situaciones, como en los siguientes ejemplos:

  • A veces, sobre todo si nos sentimos irritadas o estresadas, queremos masticar nuestras frustraciones. Nuestro cuerpo no está pidiendo comida, pero nos tensa la boca en un intento de aliviar la ansiedad. A esto se le llama “hambre dental”
  • En ocasiones vemos u olemos algo que se sentimos delicioso y la boca empieza a salivar sólo de pensar en comerlo. Deseamos probar la comida, pero realmente no tenemos hambre. Esto es “boca hambre”
  • Miramos el reloj  y creemos que tenemos que comer, aún cuando no tenemos hambre. A esto se le conoce como “hambre mental”
  • Puede que sintamos un dolor y un vacío en nuestro corazón debido a las necesidades emocionales y/o espirituales insatisfechas. En lugar de reconocer nuestros sentimientos y trabajar a través de nuestros problemas, tratamos de llenar ese vacío con la comida. También en ocasiones tratamos de usar la comida para apartar nuestros sentimientos hacia abajo. Esta es la conocida como “hambre emocional”

Como puedes ver, el diseño del hambre física y la plenitud es a menudo eclipsado por otras señales del cuerpo como los hábitos,emociones y necesidades. Identificar y tratar con ellos adecuadamente es un gran paso en el descubrimiento de nuestra hambre física. Aprender a comer de manera intuitiva y satisfacer las verdaderas necesidades físicas de tu cuerpo para que aportes el alimento que cubran esas necesidades te ayudará a alcanzar naturalmente el peso saludable para un cuerpo sano.

 

TALLER DE EDUCACIÓN DE LAS EMOCIONES

Te proponemos un viaje de 40 días  de atención y consciencia al interior de ti mismo, con el fin de construirte una mente más amplia y feliz.

Una vida no observada no vale la pena vivirla

Si quieres:

  • Tomar consciencia de lo que te está pasando.
  • Tener libertad para escoger cómo Ser y hacia dónde dirigir tu vida.
  • Liberarte de esquemas emocionales aprendidos que te atan a situaciones no deseadas.
  • Reinventarte a un nuevo Ser, tu propio Ser.

Cómo:

  • Trabajando durante 40 días la Atención Plena, la Observación y la Acción.
  • Te proporcionamos el material para iniciar el proceso de la Transformación Personal.

Te acompañaremos en el proceso mediante reuniones semanales en sesiones grupales reducidas, y si lo prefieres, en sesión individual, atendiendo a tus descubrimientos.

Si estás interesado/a, ponte en contacto en el siguiente correo:

info@chelybonny.com o rellenando el formulario de contacto

 

Vivir con salud el invierno

Estos días que estamos sufriendo un frío inusual en nuestra isla, tenemos que saber que nuestro cuerpo está preparado para hacer frente a esta bajada de temperaturas e incluso utilizarlas como un estímulo.

Mantener la salud en invierno consiste en mostrar una actitud vital y adaptar nuestros hábitos a esta estación. Disfrutar cada día, incluso con las temperaturas bajas, es la mejor manera de asegurarnos una buena salud, manteniendo nuestro estado de ánimo en condiciones óptimas para estimular positivamente nuestro sistema inmunitario.

Tenemos que favorecer nuestra vitalidad, adaptándonos de buen grado a las circunstancias atmosféricas. Para ello, es recomendable acostarnos pronto, madrugar y realizar algún ejercicio físico, ya sea pasear, correr, yoga, chi kung,…durante 20 minutos al aire libre o en una habitación bien ventilada. De esta manera, estimulamos la producción de serotonina, neurotransmisor asociado a la sensación de bienestar, y regulamos la producción de melatonina, hormona que regula los ritmos de descanso y actividad.

En los meses invernales resulta adecuado aumentar la práctica del ejercicio físico, ya que esta actividad nos enciende “las calderas interiores” y hace circular las endorfinas, sustancias que nos inducen sensaciones de euforia y potencian la eficacia del sistema inmunitario, tan útil para prevenir la presencia de algún virus oportunista.

El invierno nos invita a sentirnos acogidos en casa, ya que a diferencia de en la época estival, pasamos muchas horas en ella, buscando protección, calor humano e incluso aislamiento. Para conseguirlo, buscamos aquello que nos sea más reconfortante, por ejemplo, dejar paso a la luz natural abriendo persianas y cortinas al llegar del trabajo por la tarde, desconectando de la jornada laboral y disfrutando de la tranquilidad del hogar. En las horas previas a acostarnos, bajar la intensidad de la luz, incluso encender velas y apagar los aparatos electrónicos para prepararnos para el sueño reparador buscando silencio. Aromatizar el espacio en el que te encuentras: la Lavanda calma emociones fuertes, el Naranjo actúa contra la melancolía y la inapetencia, el Sándalo estimula la fantasía…

La dieta también es fundamental para adaptarse a los cambios climáticos. El metabolismo se aumenta para darle calor a nuestro organismo, de ahí que sintamos más hambre y comamos más. Necesitaremos aumentar un 5% de calorías por 10º de descenso de las temperaturas. Por eso conviene consumir más hidratos de carbono de absorción lenta, como las legumbres y los cereales integrales. Los vegetales, aunque siempre es recomendable tomarlos crudos, para poder obtener todo su potencial (por ejemplo como fuente de vitaminas como la vitamina C tan útil en esta época como protectora de los catarros), en esta época son aconsejables los potajes, sopas, purés y demás platos de cuchara.

Como es necesario un incremento de grasas, es aconsejable tomar aceite de oliva, aguacate y frutos secos crudos: anacardos, avellanas, nueces, almendras y tomar alimentos ricos en micronutrientes: semillas, frutas desecadas, polen, algas, o germen de trigo. Una buena idea también, es tomar infusiones como las de jengibre y canela.

Así como el otoño es época de depuración, el invierno es época de nutrir todos los sistemas.

No te olvides de tener un descanso reparador, aunque no nos demos cuenta, nuestro cuerpo físicamente va con un tono más bajo, y por ello necesitamos una hora más de sueño al día.

Viviendo el invierno con salud y vitalidad daremos paso en plena forma a la próxima primavera.

La dieta ‘mindfulness’ o alimentación consciente.

El origen de la palabra “dieta” proviene de la palabra griega “diaita” que significa forma de vida. ‘Mindfulness’, por otro lado, se refiere a la consciencia. Por lo que, dieta mindfulness significa ser conscientes como una forma de vida, por tanto, atender a nuestras sensaciones corporales al comer, a las señales de hambre y saciedad, así como a las emociones y pensamientos que se dan cuando comemos o aquellas relacionadas con el acto de comer.

Esta dieta mindfulness no prescribe un tipo o cantidad de comida. El ser consciente como modo de vida no requiere un esfuerzo constante, sino que nos ofrece una forma completamente distinta de relacionarnos con la comida sin inducir a que la culpabilidad te diga: “será mejor que vigile lo que como”.

¿Qué conseguimos alimentándonos conscientemente?

  • Disfrutar más de la comida.
  • Comer de todo pero comiendo menos.
  • Cambiar de hábitos alimentarios.
  • Aprender a reconocer y tomar consciencia de las sensaciones corporales: ¿tengo hambre o es sólo apetito?
  • Ser más conscientes de cómo influyen nuestras emociones en nuestra forma de comer y aprender a manejarlas.
  • Romper la relación con ciertos pensamientos automáticos o “inconscientes” y el impulso de comer.
  • Tratarte mejor y no autosabotearse.

Te voy a proponer un ejercicio:

Durante tres días, lleva un diario de comidas. En él, registra todo lo que comes durante el día: desayuno, tentempiés, picoteos, almuerzo, merienda, cena, y registra la hora a la que lo haces.

Tras estos tres días, lee el diario y toma consciencia de todo lo que tu cuerpo ha recibido como alimento por tu parte y pregúntate: ¿Soy consciente de la cantidad de alimento que ha procesado mi cuerpo?, ¿He sido consciente de todos esos alimentos que han estado en mi cuerpo?, ¿Qué información me dan los horarios en los que he comido?: ¿Rutina?¿Disciplina?¿Orden?, ¿Tapan los dulces que tomo alguna carencia? Sigue haciéndote este tipo de preguntas hasta que desmenuces el contenido de tu diario.

De esta manera nos hacemos conscientes no sólo de lo que compone nuestra dieta sino de cuándo, cómo, en qué ocasiones y en qué circunstancias comemos. Esta información te va a proporcionar la oportunidad de corregir aquello que no te sirve y quedarte con lo que funciona.